Extraterrestres

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«Existen innumerables soles; innumerables tierras giran alrededor de estos soles de forma similar a la de los siete planetas que giran alrededor del Sol. Seres vivos habitan estos mundos.»

Giordano Bruno (1548-1600)

aliens-ETLa pregunta siempre surge, no importa cual sea el tema de mi presentación. No importa si hablo sobre los misterios energéticos de los centros galácticos o sobre el origen de los átomos, siempre surge. En ocasiones viene precedida de algo como: “Claro, yo sé que no lo puede decir, pero…” (¿Entonces para que pregunta?). Otras veces alguna pareja me la hace y al recibir el contundente negativo, se miran con ojos de conspiración con un leve codazo al otro, como diciendo: “Viste, te dije que lo iba a negar” (caso comprobado).

Una actividad para la cual utilizamos una pequeña fracción del tiempo disponible en algunos observatorios es SETI por sus siglas en inglés (Search for Extraterrestrial Intelligence). para buscar evidencia de sociedades tecnológicas que habiten algún planeta en orbita alrededor de alguna estrella relativamente cercana. La idea es que, si ellos usan ondas electromagnéticas al igual que nosotros para comunicar sería posible detectar estas débiles emisiones usando radiotelescopios, como uno de los más sensitivos del mundo, el de Arecibo. De paso, no estoy tan seguro que si alguien en otro distante planeta lograra detectar y descifrar nuestros programas de radio y TV y conocer el quilombo que hemos armado concluiría que aquí hay vida inteligente.  También es cierto: no hemos encontrado nada, niente, rien, como dicen, zilch, y cuando digo esto en público algunos dicen que se trata de una conspiración y otros casi me quieren matar. ¿Qué les pasa?

Ni que hablar de aquellos que dicen que no necesitamos telescopios y otras nimiedades ya que “ellos” se comunican con quien quieran por telepatía (aunque nunca dicen algo que ya no sepamos, y sea medio difícil separar una comunicación telepática de un mero pensamiento. Ellos sabrán.

En los últimos años hemos encontrado la evidencia de que hay planetas alrededor de otras estrellas, contestando así una pregunta milenaria. La evidencia es indirecta (pero definitiva) y no es posible estudiar a estos planetas ni con el más poderoso telescopio. Aunque los planetas son de masa mucho mayor que la de la Tierra, (ya que son los más fáciles de detectar), pocos dudan de que los hay similares a la Tierra. No sabemos si son cuerpos desolados, con superficies grises y estériles llenas de cráteres como las de Mercurio y la Luna, o si son gigantes gaseosos con enormes nubes de color como lo son Júpiter y Saturno. Quizá alguno sea azul, verde y amarillo, los colores de nuestra fértil Tierra, y contenga grandes cantidades de agua, por encontrarse en la zona habitable de su estrella. Es ésta una zona en la cual las temperaturas permiten que exista agua líquida, algo que suponemos es la quintaesencia de la vida. Acérquese al Sol y el agua hierve y se evapora, aléjese y se congela.

Aunque agua líquida parece ser necesaria para la vida, no es suficiente, claro, y se necesita otros ingredientes. Pero al menos en nuestro planeta, en casi todos los lugares en los cuales hay agua encontramos alguna forma de vida, hasta en los sitios que para nosotros parecerían inhóspitos. Si usted no conociera a nuestro planeta como lo conoce no buscaría vida en sitios como los helados polos o los secos desiertos de la tierra, las abismales y oscuras fosas oceánicas, Buenos Aires o San Juan, por mencionar algunos lugares en los cuales hemos descubierto que la vida sí sobrevive, a pesar de las circunstancias. Esto también nos enseña que debemos ser cautelosos al considerar la posibilidad de vida en otros lugares que aparentan ser inhóspitos.

Pero aún no lo sabemos y necesitaremos telescopios mejores para averiguarlo. Aunque se estima que hay miles, quizá millones, de planetas como la Tierra en nuestra galaxia, la Vía Láctea, encontrarlos es difícil y sólo tenemos precarias ideas acerca de dónde y cómo buscar. Mayor todavía es la incertidumbre en cuanto al surgimiento y duración de civilizaciones extraterrestres, una vez que haya nacido un planeta azul, verde y amarillo.

Basándonos en lo que ocurrió en este planeta, el único ejemplo del que disponemos, notamos algunas cosas que si fueran típicas nos indican que es baja la probabilidad de encontrar una inteligencia extraterrestre. Por un lado, sabemos que, aunque la vida en al Tierra surgió hace más de tres mil quinientos millones de años, formas de vida complejas solo aparecieron hace unos quinientos millones de años y Homo sapiens recién en los últimos doscientos mil años, un instante en la larga historia terrestre. Por otro lado, de los millones de especies que han poblado la Tierra, la gran mayoría extintas, solamente una desarrolló la capacidad mental como para preocuparse por estas cosas. Esta inteligencia nos ha dado la capacidad para diseñar todo tipo de armas de destrucción, pero no parece haber sido suficiente para que no las produjéramos. La consecuencia de tener esta limitada inteligencia será que no duraremos ni mil años más.

Quizá esto es algo general, como una ley cósmica, que obliga a una inteligencia cuando apenas cruza un umbral luego del cual es capaz de manipular su entorno, a hacerlo, y entonces se liquida. Similar a un niño que cuando apenas puede desarmar un juguete lo hace y luego llora por no poderlo armar. Es decir, es mucho más fácil destruir que construir. Sería entonces necesario coincidir en un breve instante cósmico para conocernos.

El espacio entre las estrellas es increíblemente vasto y mayormente vacío. Piense que, para llegar al Sol la luz, que viaja tan rápido que puede darle la vuelta a la Tierra en un décimo de segundo, tarda ocho minutos. Para llegar a la estrella más cercana al Sol (Próxima del Centauro) viaja por cuatro años. La mayoría de las estrellas que usted ve a simple vista en el cielo nocturno se encuentran a distancias de muchos cientos o miles de años-luz. Para viajar de un lado al otro de nuestra galaxia la luz tarda unos cien mil años. Sin duda: distancias difíciles de imaginar y difíciles de cruzar a cualquier velocidad.

Algunos opinan que no debe ser tan difícil, y que en realidad los OVNI (objetos voladores no identificados) demuestran que los extraterrestres se encuentran muy cerca de nosotros. Sería un viaje que a cualquier velocidad permisible (la máxima es la de la luz) tardaría cientos o miles de años. Pretender que luego de esta increíble odisea, estos seres mucho más avanzados que nosotros, y por lo tanto con nada que temer, al llegar finalmente a su destino se esconden en la noche para asustar a algún paisano es risible. Más ridícula es la idea de que estas naves del futuro, construidas con tecnologías que no somos capaces ni de imaginar, se estrellan miserablemente en algún remoto desierto, como se alega en el caso del fraude de Roswell, cuando se sabe que fue un globo militar (Proyecto Mogul).

Lo que no entiendo es cómo se pasa de OVNI a “extraterrestre”, al menos yo no le veo la lógica. Hay gente que insiste que los extraterrestres están aquí hace tiempo y que han tenido encuentros cercanos con todo tipo de seres extraños que vienen de muy lejos para visitarlos en lugares remotos de la Patagonia, o en un desierto de Arizona.  Afirman que fueron secuestrados por, o que fueron voluntariamente con, seres que se parecen sospechosamente a aquellos en la más reciente producción de Hollywood.

Si usted sabe algo de evolución biológica (eso que le debemos a Darwin, y que a muchos les molesta), comprenderá que nuestra topología (dos ojos, nariz entre medio y boca por debajo, etc.) es un accidente evolutivo terrestre y que ningún visitante de otro mundo será un humanoide, como testifican muchos. Nada más que por eso queda descartado, no importa si le agregan escamas o es de piel verdosa.

Hay un número sorprendente de personas dispuestas a creerse todo esto, e interpretan las negativas por parte de científicos y oficiales gubernamentales (incluyéndome), como confirmación de sus sospechas de que en el Observatorio de Arecibo (por ejemplo) nos comunicamos con ellos todos los días. Se sobreentiende que el gobierno mantendrá estas cosas en secreto (en este caso no se porqué).  La naturaleza de los observatorios astronómicos, abiertos a la comunidad científica y al público, haría muy difícil mantener tal secreto, aunque así se deseara.

Sin embargo, le confieso, que hay veces que pienso que simplemente no estamos buscando donde debemos y que es cierto que están aquí estos habitantes de otro mundo.

El viaje hasta la Tierra, un viaje atravesando enormes distancias, un viaje de muchos años que serán una buena fracción de sus vidas, por más largas que sean, un viaje aburrido y de final incierto, no es uno para el cual los ciudadanos de ese lejano planeta forman fila.

Pero, al igual que en algunos episodios de nuestra historia, es posible conseguir a gente dispuesta a ello, gente que no tienen nada que perder, posiblemente gente que debe escoger entre este viaje de alto riesgo o cadena perpetua por algún crimen, o quizás la pena de muerte. Eso me lleva a pensar que los extraterrestres podrían ser criminales desterrados (debiera ser desplanetados). y eso concuerda con algunas observaciones.

Queda claro que no deben ser individuos muy simpáticos que digamos, y naturalmente nuestra Tierra no les importa un rábano, y nuestras vidas menos. No son de aquí y menos son humanos. Puede que al principio les pique un poco la curiosidad y viajen de lugar en lugar, como lo hace el turista que desea coleccionar el mayor número de catedrales en el menor tiempo. Pero luego, esto les resulta bastante aburrido, como se sentiría usted si lo transportaran a la antigua Mesopotamia, o peor, a vivir con los neandertales en una cueva de la futura España. Imagínese que existencia pobre, sin TV, ni internet, ni nevera, ni comidas rápidas, ni tan siquiera papelitos amarillos que se pegan en las paredes de la cueva para ayudar a la memoria. Y después los antropólogos se preguntan por la causa de la desaparición de los neandertales. Para mí queda bien claro que nadie puede sobrevivir esas condiciones de vida.

En fin, decía que estos visitantes se aburren y creo que eso los lleva a hacer cosas que los delatan, y no me refiero solamente a asustar a la gente en la noche, aunque de niños hacíamos eso con nuestros primos para no aburrirnos.

Piense en los que se dedicaban a torturar “brujas” y a matar judíos como si fuera un juego, o los que juegan con picanas eléctricas, o los que son capaces de cortarle el cuello a otro con un cuchillo sin más.  Ningún humano hace eso, no, son extraterrestres. ¿Y que me dice de aquellos mal adaptados que secuestran una niña a la salida de la escuela para violarla? ¿Verdad que son de otro planeta? ¿Y aquellos que fingen creer en una autoridad moral superior para luego satisfacer sus impulsos sexuales con los niños del coro? ¿Verdad que no esperamos eso de un humano que respeta la vida y el planeta? Ni hablar de aquellos que estrellan aviones llenos de gente contra edificios llenos de gente o se transforman en bombas humanas para causar terror. No pueden ser humanos.

Pero al final, aunque quisiera que así fuera, no lo es, mi tesis se refuta fácilmente por lo que le dije más arriba sobre topología. No hay manera, no son visitantes de otros mundos, son de aquí, son humanos como usted y yo, y eso me da mucho miedo.

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